La necesidad de comunicar

10/11/2010 Por Anselmo Solana Hurtado

“Es la hora de la comunicación y de la enseñanza” nos decía Manuel Campo Vidal, hace unos días durante la celebración de un Congreso Internacional sobre medios de comunicación en las aulas celebrado en Mérida.

Quizás por ello y porque cada día nos mostramos más exigentes sobre la necesidad de la comunicación, podríamos decir que es necesario también que haya un cambio de actitud ante este nuevo paradigma que nos genera unas respuestas, en el que las actitudes no pueden ser sólo tendencias o disposiciones adquiridas.

Es una relación directa la que se produce, desde el momento en que nuestra sociedad genera en nosotros actitudes, las cuales obtenemos por adquisición cultural desde la experiencia hasta el desarrollo de la propia información que ésta diariamente nos aporta.

Viene a colación la necesidad de que nos pongamos de acuerdo en esta conclusión, porque todo lo que hacemos o hagamos tiene una importancia vital si lo comunicamos bien. Entre otras cosas, podría decirse que todo lo que haces, si no es difundido y comunicado, resulta como si no lo hubieras hecho.

Hay quien dice que cuando hay problemas en cualquier ámbito de la sociedad, siempre recurrimos a la falta de comunicación como argumento para no reconocer que tenemos un problema. Es la necesidad de la justificación; de no querer reconocer las dificultades, lo que nos obliga rápidamente a adoptar la estrategia de atribuir a una causa o efecto externo la explicación del porqué nos suceden las cosas.

Sucede a menudo que la utilización de la atribución a una causa externa del problema, nos conduce a que nadie se crea la justificación, porque cuantos más argumentos tratamos de manifestar, más increíble resulta nuestra propia argumentación.

Hoy tenemos las posibilidades de conseguir más información que ayer y es positivo que estas nuevas posibilidades que generan la mayor era de igualdad entre las personas no nos impida por ello, estar más atentos al hecho de que lo que recibamos sea realmente lo que nos pueda valer. Porque no sólo son cambios lo que introducen las nuevas fuentes de la información y la comunicación en nuestro espacio individual.

Porque son unos cambios tan reales y tan grandes, que cualquier simple observador puede descubrir en nuestro entorno, y quizás también en nuestro propio espacio personal, ciertas inquietudes y tendencias que, sin ser manifiestas, nos puedan llevar ante la circunstancia real. Es una consecuencia lógica de la relación que se puede producir en cualquier tipo de comunicación, pero que se puede dar más al multiplicarse las posibilidades que nos ofrecen las nuevas fuentes de esta sociedad virtual.

Son los cambios que llegan a insinuarnos las conveniencias de adaptarnos a las nuevas circunstancias y que estimulan las nuevas necesidades de compartir más espacios, más información y ello produce por sí solo, una mayor necesidad de comunicarnos con todo nuestro entorno.

Nadie desconoce hoy la importancia que tienen las fuentes de la información y la comunicación. Podría decirse que sería muy complicado movernos sin esta corriente que diariamente nos impulsa y nos genera actividad.

No es solo una predisposición a mantener un cambio de actitud o actuar de una determinada manera ante algo que nos está cambiando. Porque no es suficiente con un cambio de tendencia que se expresa mediante una evaluación general que puede estar basada en elementos positivos o negativos de las personas o de las creencias.

Al final, la resultante de todo este conjunto de cuestiones que hoy son cada vez más conocidas, deben ir acompañadas de la marca de la coherencia en la actitud de lo que dices y de lo que comunicas.

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Carta a Mahfoud

07/07/2010 Por Maria del Rosario García Díaz

Ha fallecido nuestro compañero y hermano Mahfoud, que desde una de las más altas Instituciones del Gobierno Saharaui, ha estado profundamente ligado a los parlamentarios de España.

En un incansable trabajo, con viajes y visitas constantes de sensibilización a los representantes que como él, han comprendido que la soberanía, que es representada por nuestros parlamentos, era y es un pilar insoslayable de la lucha del pueblo saharaui en el camino hacia su libertad.

Desde el año 2003, en que por primera vez tuvimos encuentros con nuestro querido amigo, ya demostró el perfecto conocimiento de la realidad de nuestro país y en su incansable labor profesando una fe en transmitirnos su amor a esa lucha por la igualdad, pudimos trabajar durante años con una comunicación fluida y permanente que, traspasó la frontera de lo político para cultivar una amistad que, ha durado todos estos años.

La perdida de Mahfoud es, al fin y a la postre, la desaparición de un luchador, de un compañero, de un amigo que no la llenará sino sólo su recuerdo. En ese recuerdo decirte que tus brillantes propuestas, tu discurso sereno, emotivo y comprometido, se llevará a cabo.

Desde Extremadura, desde nuestro Parlamento, hemos sentido el cariño que nos ha procesado siempre, respondiendo con ese afecto sincero que hizo abrir todas las puertas a las que llamaste.

Hoy y para siempre tendrás abiertas nuestras puertas en reconocimiento y admiración de tu persona.

Hasta siempre Mahfoud.

Labadil labadil an takhli al masir.

Rosario García Díaz

Diputada del Grupo Parlamentario Socialista

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Reforma Laboral

23/06/2010 Por Anselmo Solana Hurtado

El Gobierno ha aprobado el Real Decreto-Ley de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo. Una reforma demandada por los agentes sociales y económicos y que después de más de dos años de negociaciones, intentando alcanzar el consenso, ha terminado su tiempo sin haber conseguido los objetivos que las partes demandaban.

Terminada la fase de la negociación sin acuerdo con los interlocutores sociales, llega ahora el tiempo del Parlamento y de los grupos políticos. El próximo martes podrá ser votada y seguirá su procedimiento como Proyecto de Ley, con lo que podrá enmendarse durante su deliberación y tramitación parlamentaria.

Un decreto que introduce cambios necesarios e importantes en el mercado de trabajo.

Una reforma que tiene varios objetivos fundamentales:
Reducir la dualidad de nuestro mercado laboral, impulsando la creación de empleo estable y de calidad, facilitando que haya más contratos indefinidos y menos temporales. En España hay 15 millones de trabajadores con contrato indefinido, 4 millones de trabajadores con contrato temporal y más de 4 millones de personas en desempleo cuya expectativa de contratación en la salida de la crisis será, en su inmensa mayoría, temporal. Porque del total de los contratos de trabajo que se firman cada mes en la actualidad, el 92% de los mismos son temporales.

Reforzar los instrumentos de flexibilidad interna en el desarrollo de las relaciones laborales y, de manera particular, medidas de reducción temporal de la jornada, introduciendo posibilidades para que las empresas puedan afrontar situaciones de dificultad, antes de recurrir a despidos de parte de la plantilla o al cierre de la empresa y puedan optar a reducir horarios y ajustar turnos, contemplándose que estos cambios tendrán que establecerse mediante acuerdos de empresa y trabajadores.

Elevar las oportunidades de las personas desempleadas, con particular atención a los jóvenes, reordenando la política de las bonificaciones a la contratación indefinida de éstos y de los parados de larga duración.

Dentro de las reformas contempladas también hay respuestas que tienen relación con otros apartados: como las indemnizaciones de los contratos que se establezcan en sus distintas modalidades; como medidas para evitar el encadenamiento sucesivo de contratos temporales, así como hacer compatible la flexibilidad para las empresas al concurrir causas económicas cuando se desprenda una situación económica negativa y otras medidas en relación con la intermediación laboral.

Ahora lo que se espera es que en el recorrido de la discusión parlamentaria pueda enriquecerse el texto, pues ésta reforma ha sido ampliamente solicitada por todos los grupos parlamentarios. Por ello, sería muy positivo que lo que será en breves días un Proyecto de Ley, fuera objeto del consenso y del mayor número de apoyos parlamentario.

Porque un fuerte apoyo, también sería observado como una garantía más y reforzaría que el texto final, pudiera contar con mayores certidumbres en su aplicación.
También en la discusión y votación, comprobaremos cómo lo que hasta ahora han sido valoraciones generalistas, tendrán que convertirse en propuestas concretas.

En todo este proceso, la oposición popular ha aplaudido y ha calentado desde el banquillo. Ahora, una vez publicado el Decreto siguen con su indefinición, señalando que el texto está abierto a interpretaciones diversas, lleno de posibilidades de generar conflictos y discusiones ante los Tribunales.

Reclaman que sirva para crear empleo, por lo que piden un texto “global y claro”. ¿Global y claro? No se puede ser más inconcreto, con el objetivo de que no se conozca cuál es su verdadero modelo de reforma laboral.

Es una reforma de calado, que debería ser entendida dentro del objetivo prioritario de la misma, como es el poner freno al elevado desempleo de nuestro país y la excesiva temporalidad de nuestro mercado de trabajo.

Una reforma razonable y necesaria, equilibrada y justificada para crear empleo y para introducir confianza y credibilidad en la economía española, que terminará con la dualidad del mercado de trabajo y con la temporalidad.

Ahora llega el momento de aportar, de que nadie se esconda y para ello es necesario que se conozcan las alternativas de los grupos parlamentarios.

El momento de pasar de las generalidades de las declaraciones a las concreciones de las propuestas en las deliberaciones.

Es el tiempo de la palabra y del derecho de los ciudadanos a conocerla. Es el tiempo del Parlamento.

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El mirlo blanco socialista

21/06/2010 Por Gabinete de Prensa

Quién da más que este presidente autonómico que felicita puntualmente a los padres por el nacimiento de sus hijos, contesta todas las cartas, atiende el ingente correo de su página web y confraterniza con una oposición, unos sindicatos y una patronal encantados de conocerle y de colaborar con él? En contraste con los vientos de fronda que soplan contra la clase política en otras latitudes, con las divisiones sectarias y la guerra de trincheras general, Guillermo Fernández Vara (Olivenza, 1958) campea sosegadamente en su tierra extremeña con una imagen pública de político honesto, trabajador, sincero, conciliador, capaz y excelente persona.

Cuesta encontrar a alguien que hable mal de Vara. “Le critico, pero me ofrece su mano”, reconoce un diputado del PP

Apenas se ha separado del carril discursivo de su antecesor, Rodríguez Ibarra, pero lo ha abierto a las clases medias

“El problema de España es que todos pensamos que ese problema es de terceros”, afirma el presidente extremeño

Laporta llamó “imbécil” al presidente extremeño, aficionado del Barça, por pedir respeto para los hinchas no nacionalistas

Poca gente sabe que cuando sus ocupaciones le llevan por las inmediaciones de Villafranca de los Barros (Badajoz) y la agenda se lo permite, el presidente de Extremadura acostumbra a visitar el colegio de los jesuitas en el que permaneció internado de los 8 a los 16 años. No va a ver al cura, a saludar a sus antiguos profesores o a rememorar su paso por las aulas. Guillermo Fernández Vara va a la capilla del colegio a rezar ante el Cristo bañado por la luz intensa de las vidrieras; el mismo crucificado ante el que tantas veces debió postrarse cuando era aquel alumno tan aplicado y generoso. Puede que de ahí extraiga el combustible anímico que sostiene su pasión por el trabajo, su capacidad para soportar jornadas agotadoras, su obsesión por visitar todos los pueblos, apretar todas las manos, llegar a todo y estar a bien con todos, su fe en la política como palanca de transformación.

“Es difícil encontrar a alguien que hable mal de él”, asegura el presidente de la patronal extremeña (CREEX), Juan Manuel Arribas. “Hace falta mucho cuajo para hablar mal de este hombre”, enfatiza Ángel Calle, su antiguo profesor de historia en el colegio y hoy alcalde de Mérida. “No tengo una opinión negativa de él; le critico permanentemente, pero él no deja de ofrecerme su mano”, reconoce Tomás Martín Tamayo, diputado del PP que ejerce de “gota malaya” del presidente extremeño. “Guillermo es una persona dada a los demás, yo no lo veía como político porque es demasiada buena gente”, sostiene Alejandro Gomero, empresario y antiguo compañero de curso. Hay que buscar con un candil en tierras extremeñas para encontrarle, no ya un enemigo, cosa que, con permiso del presidente del Barcelona, Joan Laporta, parece impensable -le llamó “imbécil” reiteradamente en respuesta a un artículo en el que Fernández Vara, hincha del Barça, le pedía consideración para los aficionados no nacionalistas-, sino tan solo un oponente decidido a desacreditarlo.

El periodista ha encontrado, sí, testimonios que denigran a sus colaboradores políticos, incluso con expresiones del estilo: “Está rodeado de una banda de cuatreros”, pero a ninguno ha habilitado para descalificarle, tampoco desde el anonimato. “Le falta un golpe de autoridad” (…) “Quien mucho abarca, poco aprieta” (…) “Lleva unas corbatas horrorosas” (…) “Solo tiene 3 o 4 discursos”, esa es toda la batería argumental crítica. ¿Estamos ante un santo o ante un prestidigitador?

“Puedo asegurarle que tiene sus días malos y sus defectos, pero yo no se los voy a contar, más allá de reconocerle que llega a casa agotado y que, últimamente, no hace ni los huevos fritos”, apunta su mujer, María Luisa Martínez. En medio del coro laudatorio que tiende a considerarle un hombre sin mácula, alivia saber que es un tipo de carne y hueso, aunque sea número uno de su promoción de médicos forenses y viniendo de una familia conservadora y pudiente -hijo pequeño de un juez del Supremo y de una terrateniente-, abrazó la socialdemocracia “para estar al lado de los más débiles”, después de haber militado en las juventudes de AP.

La estampa doméstica dibujada por su mujer le presenta como un ciudadano convencional, preocupado por su peso, que gusta de los platos de cuchara y que para las tardes de domingo no encuentra mejor plan que ver jugar al Barça en la tele en compañía de su hijo adolescente -la mayor está en la universidad- y delante de una cerveza. “Es más cerebral que sentimental y muy perfeccionista; lleva mal la deslealtad y la mentira, pero no se irrita fácilmente. Si algo le disgusta, se pone alicaído”, comenta María Luisa. Dice que su marido sufre ahora con el asunto del paro, que anda estresado y con insomnio. “No creo que se vaya a jubilar de político”.

La cita es a las ocho de la mañana en la residencia presidencial de Mérida. Vista la actividad ambiental, uno tiene la impresión de no ser la primera visita del día y la convicción de que el presidente extremeño lleva a su gente con la lengua fuera. El aire del despacho está cargado con el humo de más de un cigarrillo y es como si una entrevista anterior hubiera dejado la sombra de la preocupación en el rostro a este político no engolado, ni atacado por el mal de altura. Claro que, como se levanta a las 6.30, él ya ha leído los periódicos, ha escuchado la radio y se ha puesto al tanto de “los líos de Madrid”. También ha contestado los correos -tiene 4.000 amigos en Facebook-, y alimentado su blog personal con comentarios de actualidad, tarea que repite al final de la jornada. Afirma que heredó la espiritualidad de su madre y que, para él, socialismo y cristianismo son elementos esenciales y compatibles, aunque le moleste la “actitud impositiva” de la Iglesia española, poco respetuosa, señala, con las creencias de los demás.

“El internado se me hizo duro porque solo íbamos a casa por el verano y en Semana Santa y Navidad”, indica. Le pregunto a santo de qué el director del Centro Médico-Forense de Badajoz, distinguido con la Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort que concede el Ministerio de Justicia, dejó una vida profesional bien encarrilada para meterse en política. “Tenía una vida cómoda y acomodada, pero nunca he sido una persona conservadora. Si me afilié a las juventudes de Alianza Popular fue por razones más personales que ideológicas, porque me lo pidieron cuando Antonio Hernández Mancha, amigo de la familia y compañero de mi padre, se hizo cargo de la secretaría general de AP”, explica. Dice que hasta que regresó a Extremadura para ejercer de médico forense, en 1988, no se había dado cuenta de la pobreza que padecía su tierra. “Descubrí que muchos niños dejaban de ir a la escuela a los 11 años para ir a trabajar, que la gran mayoría de la población era analfabeta o tenía estudios primarios. Vi una región a la que le habían cortado las alas que trataba de volar inútilmente con unas ortopédicas”.

Así que su patriotismo, si se le puede llamar así, sería trabajar para equiparar los porcentajes que dan cuenta de que con el 2,4% de la población española, Extremadura genera el 1,7% del PIB. “Aquí, la revolución ha sido y debe seguir siendo la educación”, subraya, tras elogiar los avances en esa materia -un ordenador para cada dos alumnos-, en sanidad y vivienda, logrados, sobre todo, por su predecesor y mentor, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Aunque son de temperamento bien distinto: conciliador, cercano, afable, reflexivo, el primero; tonante, directo, beligerante, hombre de proa, este último, ambos han mantenido una relación muy estrecha desde que coincidieron en una aldea próxima a Olivenza. El entonces presidente de la Junta de Extremadura descubrió en su vecino médico forense a un tipo con sensibilidad social que se manejaba en francés e inglés y tenía experiencia de gestión. No le defraudó.

La labor de Fernández Vara, primero como director de Salud Pública y Consumo, y más tarde como consejero de Sanidad, convencieron a Ibarra de que su fichaje podía desempeñar misiones mayores. Cada vez que se publicaba una carta crítica con el funcionamiento del sistema de salud en el periódico, el titular de la consejería telefoneaba a primera hora al autor del escrito para explicarse o disculparse. “Fernández Vara es un tipo abierto, diáfano; es todo el rato lo que parece. Es curioso, aunque el poder induce a la soledad, él se siente a gusto con la gente”, comenta Francisco Fernández Marugán, diputado socialista por Badajoz.

“Cuando me retiré, había varios candidatos a la presidencia con más conocimientos de política que Guillermo, pero él era el único que se había preparado para ser presidente. Se quedaba durante los incendios, aunque no eran de su competencia, y me acompañaba a las ruedas de prensa más complicadas”, afirma Ibarra. “A mi sucesor le definen la honradez absoluta, la consideración de hombre de paz, el amor por Extremadura, la pasión por la política y una capacidad fuera de lo común, superior a la mía”, proclama. El 7 de diciembre de 2005 comprobó que Fernández Vara era también buen médico. “Me dio un infarto a las 6.30 de la mañana y le llamé por teléfono. Me preguntó: ¿sudas, tienes vómitos, te duele el pecho? Pues tienes un infarto. No te muevas, que voy”. Ibarra bromea sobre aquellos momentos críticos: “Ahora que lo pienso, si me hubiera muerto, él no habría sido presidente. Igual me salvó la vida por eso”.

Por si quedaba alguna duda de que el aval de Ibarra garantizaba mayorías a la búlgara en el PSOE extremeño, Fernández Vara fue aclamado por unanimidad candidato a la presidencia por la ejecutiva socialista regional; y en julio de 2008 se convirtió en secretario general del partido en Extremadura, con el 99,7% del voto de los delegados. Para entonces, el diligente consejero de Sanidad ya se había hecho perdonar ante las bases su procedencia burguesa y el “pecado de juventud” de haber militado en las Nuevas Generaciones de AP. Según Ibarra, “haber visto las cosas desde las dos barreras le ha aportado mucha convicción y amplitud de miras”. El nuevo líder socialista apenas se ha separado del carril discursivo de su predecesor, pero ha aportado una actitud personal dialogante y ampliado el discurso a las clases medias, que han ido emergiendo al abrigo del desarrollo económico en una región en la que el socialismo militante tenía una base jornalera.

Aunque los dirigentes locales del PP le reprochan su continuismo -”él es un ‘bien quedado’, inteligente y educado, pero todavía no es él mismo en política porque no ha conseguido liberarse del influjo Ibarra”, indica Tomás Martín Tamayo-, gran parte de los interlocutores sociales percibe un cambio con su llegada. “El presidente nos ha dado participación en proyectos pioneros como el Pacto Social Político de Reformas y está exponiendo los problemas económicos en toda su crudeza. Si la reforma estructural que demanda la crisis va a salir adelante en Extremadura es gracias al clima de consenso generado”, destaca Juan Manuel Arribas.

Admitido que, como dicen en esta tierra, “hasta las aceitunas necesitan que les cambien el agua de vez en cuando”, parece que tras cinco lustros de mayorías absolutas socialistas, los extremeños se pronunciaron por el cambio de talante más que de política. Para el PSOE, la sustitución de su gran tótem hacedor de la autonomía, el político “providencial” que “trajo el agua y la luz a los pueblos” y devolvió un cierto orgullo a los extremeños, era como asomarse al precipicio, tentar a la debacle electoral. Y, sin embargo, el considerado mirlo blanco del socialismo ha ampliado el espacio electoral y político heredado y sumado dos diputados regionales a la proverbial mayoría absoluta socialista.

En estos tres años de gobierno, Fernández Vara ha enarbolado la bandera simbólica de la decimoctava autonomía española, esa que, a su juicio, habría que crear a partir de una serie de competencias: el agua, determinadas áreas de la sanidad y la educación, los residuos nucleares, las licencias de caza y pesca, entre otras, que las 17 autonomías deberían devolver a la Administración Central para hacer operativo y eficaz el Estado autonómico. Su propuesta descansa en la idea de que España no puede ser la mera suma de 17 autonomías y que es preciso cerrar el proceso autonómico con un acuerdo de reajuste competencial que garantice la eficacia y equidad general y asegure los servicios básicos de su región, que precisa de la existencia del Estado más que otras.

“Igual no tiene sentido que las 17 autonomías tengamos 17 de todo. El problema de España es que todos pensamos que es un problema de terceros y que lo mío es mío y lo tuyo es de los dos”, subraya. “La autonomía ha permitido acercar los servicios públicos a los ciudadanos, pero conviene no olvidar que nuestra fortaleza y negocio es España, que si diluimos la marca España nos debilitamos todos”, dice. Puede decirse que el nuevo presidente extremeño representa la continuidad política y discursiva de Ibarra, pero con otro tono.

¿Tiene recorrido este hombre más allá de su tierra extremeña en estos tiempos de políticos desgastados y carbonizados? Muchos de sus compañeros creen que sí, aunque no Fernández Marugán. “Le diría que se quedara en Extremadura. Los políticos regionales pierden mucho predicamento cuando abandonan su ámbito geográfico”, indica. “Me iré un minuto después de que pierda la pasión por la política porque quiero volver a ejercer de médico. No es bueno quedarse muchos años en este puesto tan exigente”, afirma Guillermo Fernández Vara.

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Aprovechando que el Guadiana pasa por Mérida

17/06/2010 Por Gabinete de Prensa

LUCIANO FERNÁNDEZ

No seré yo quien discuta el derecho de Martín Tamayo a defender a su líder, el señor Monago, y a considerarlo el mejor del mundo mundial, teniendo en cuenta, además, lo trasquilado que salió el mandamás del PP extremeño en el último ‘Debate sobre el Estado de la Región’, realizado en el parlamento extremeño la semana pasada. Pero lo que no creo que sea de recibo es que, aprovechando que el Guadiana pasa por Mérida, vuelva a liarse a mamporros con quien durante más de dos décadas tuvo la responsabilidad de dirigir el gobierno de Extremadura, para el que fue elegido democráticamente y con un masivo apoyo por parte de los extremeños. Aunque, bien mirado, esta conducta de Tamayo no debe extrañarnos en absoluto porque, ya se sabe, Tamayo lo ‘tamayiza’ todo. De cuando en cuando deja aflorar una fobia que le nubla el raciocinio, echa a la calle sus demonios familiares y destapa la caja de los improperios. Ayer transitó de nuevo por la senda cenagosa de la más profunda inquina, del atávico alarido. Sinceramente, creo que no debería mojar la pluma en el tintero de los odios cartagineses. Tamayo debería saber que no hay nada más autocrático que el insulto y la descalificación, el abandono de todo argumento racional, la dejación voluntaria del razonamiento analítico. Sin embargo, hay que reconocerle al señor diputado su destreza en la predistigitación, en el juego de manos donde nada es lo que parece. Por eso, ni los elogios a Fernández Vara son elogios a Vara, ni la celebración de los acuerdos, parabienes gozosos. Debajo del cubilete no está la bolita. Martín Tamayo nos quiere vender mercancía averiada, pretende darnos gato por liebre. Celebra el acuerdo, saluda alborozado el consenso entre el presidente Fernández Vara y el señor Monago, y bien está esto, pero el aleluya por el debate democrático se convierte en un nuevo pretexto para la trampa argumental y el engaño dialéctico. Nada por aquí, nada por allá y ¡ale hop!: muerte al innombrable, leña a la sombra. Es decir, leña a la decisión democrática de miles de extremeños, leña a la voluntad soberana de las mayorías que año tras año apoyaron a quien consideraron, libremente, que mejor les representaba. En definitiva, leña al sistema democrático porque lo que viene a decirse es que, resumiendo, la gente se equivocó, que el voto soberano, libre y secreto erró al dar su apoyo a quien Tamayo tanto detesta. Y, de paso, se arrima el ascua a la sardina del PP y se ataca al PSOE y a sus dirigentes. Además, si no fuera patético, si no fuera un exabrupto tabernario parecería gracioso hablar de «25 años de aislamiento» de Extremadura. ¿Aislamiento, dice Tamayo? Durante esos años la región conoció más de media docena de, por ejemplo, pactos y acuerdos entre la Junta de Extremadura, sindicatos y empresarios, relativos al empleo, la industria, la economía, etc., protocolos de colaboración con otras tantas comunidades autónomas, convenios varios de cooperación transfronteriza con el país vecino, cientos de proyectos compartidos con los distintos gobiernos de la nación, miles de acuerdos y conciertos con decenas de entidades, asociaciones y colectivos extremeños de variado tipo. En fin, ¡vaya aislamiento!

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