Extremadura hace sus deberes
Extremadura ha cumplido con el Estado e incluso ha mejorado el compromiso de déficit fijado por el Gobierno para el año 2010. La ministra Elena Salgado ha hecho públicos esta semana los datos de equilibrio presupuestario de las Administraciones Públicas y nuestra región ha sido la segunda con mejor comportamiento, tan sólo por detrás de la Comunidad de Madrid.
El objetivo fijado por el Consejo de Política Fiscal y Financiera para el pasado año permitía un desequilibrio presupuestario del 2,4% del PIB, pero el de Extremadura se ha situado casi dos décimas por debajo de lo exigido (2,23%). Extremadura cumple con España y, a su vez, facilita que el Estado cumpla su compromiso con la Unión Europea, puesto que, a pesar de algunas desviaciones, el déficit público en su conjunto se ha logrado reducir al 9,24%, una décima mejor de lo comprometido con las autoridades de Bruselas. En un sólo año se ha reducido en casi 20.000 millones de € el déficit de las cuentas públicas, gracias a las medidas de consolidación fiscal.
En la reducción del déficit debemos involucrarnos todas las administraciones públicas porque, en primer lugar, se lanza un mensaje de confianza a los mercados. En segundo lugar, ajustar este dato lo máximo posible es una condición necesaria para que el sector público no compita con las empresas por el acceso al crédito para hacer frente al endeudamiento.
Ahora bien, podemos compartir, en todo o en parte, este planteamiento, pero con lo que no podemos estar de acuerdo es con la aplicación del déficit cero a las Administraciones Públicas y fijar un techo de gasto para las Comunidades Autónomas, a través de la modificación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, algo que ha propuesto el PP hace pocas semanas en el Congresos de los Diputados. La medida fue rechazada por el resto de grupos.
No cabe ninguna duda de que lo deseable sería equilibrar los ingresos y los gastos o incluso volver a la senda de los superávits presupuestarios, pero en una situación económica como la actual es necesaria la inversión en áreas sociales; es decir, la reducción del déficit es aceptable y conveniente, pero el déficit cero mermaría en estos momentos el Estado del Bienestar, ya que afectaría a la calidad de los servicios públicos de sanidad y a la educación, sobre todo.
No debemos olvidar que durante los Gobiernos del PP en Moncloa se logró el déficit cero, pero, al mismo tiempo, España se encontraba muy por debajo de la media europea en ayudas sociales, en infraestructuras o en gasto en I+D.
El presupuesto de Extremadura para este año, marcado por la austeridad para conseguir adecuarse a los objetivos fijados por el Gobierno, priorizan el gasto social y protege los servicios públicos fundamentales y también se prevé cumplir con el objetivo de déficit (1,4% del PIB).
